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Belletti, el héroe de París

ENTREVISTAS 10 jul 2019 - Confederación Mundial de Peñas

Entrevistamos a Juliano Belleti, jugador del Legends y embajador del FC Barcelona

Juliano Belletti tiene 43 años recién cumplidos y se conserva como cuando tenía 25. Es jugador del Legends, embajador del Club, creador de escuelas de fútbol, de césped artificial y mil ocupaciones más, como dar conferencias a empresas en las que intenta enseñar todo lo que ha aprendido a lo largo de sus años como futbolista. En su currículum figuran, entre otras cosas, campeonatos de liga en tres países diferentes, un título de Champions y un Mundial con su selección.

 

“Traslado mi experiencia al mundo de las empresas, a los clubs de fútbol o a las escuelas… a donde sea que vaya. Les explico las bondades del entrenamiento, del trabajo en equipo, de la competitividad. Les enseño la historia de un niño que comenzó jugando como portero de fútbol sala y acabó marcando un gol decisivo en la final de París”.

Uf, aquel gol de París... ¿todavía se lo recuerdan?

¡Cada día! La gente es muy buena. Cuando llego al aeropuerto de Barcelona siempre hay un policía u otra persona que me da la bienvenida con un “¡pero si es Belletti, el héroe de París!”. Y la gente por la calle igual. Me siento muy querido aquí.

Tal vez por eso sea embajador del Club. Un embajador brasilero.

Sí, en mi país no lo acaban de entender y me lo preguntan a menudo, ¿por qué siendo brasilero eres embajador de un club como el Barça? Pues porque es global y está en todo el mundo. Saben que me gusta trabajar y que me encanta lo que hace el Club, y quiero ayudar porque creo en los mismos valores. Hemos de aportar cosas a la sociedad. Yo intento hacerlo, al igual que el Barça. No se trata solo de hacer acto de presencia. Hay días que pasas cinco horas al sol y otros que no comes. No siempre es fácil, pero no me molesta porque conozco el poder de esta marca para ayudar a la sociedad a través del fútbol.

Debe conocer bien lo que el Club pretende transmitir...

¡Y creer en ello! Si no, no lo podría hacer. Cuando tienes que hablar con niños no puedes mentir: tienes que saber dialogar con cada uno, asimilar la idea, entenderla, compartirla y trabajarla en función de a quién se la has de transmitir.

También visita las peñas. Eso sí que es una experiencia nueva porque los jugadores viven muy lejos de los aficionados.

Es verdad, el jugador vive aislado por necesidad. Tienes que aguantar la presión de los resultados, la gente, los directivos, la prensa, los aficionados… La presión te encierra en una burbuja y, en ella, te sientes seguro, cómodo y con capacidad para trabajar cuando toca. Después tienes que responder en el campo, así que debes estar concentrado. Cuando todo esto se acaba y no tienes que ganar, no tienes esa responsabilidad; no te mata la prensa, no te juegas el puesto.

¿Y cuando sales de la burbuja?

Te das cuenta de que el mundo es más sencillo de lo que creías cuando eras futbolista. La gente quiere hablar un poco contigo, conocerte como persona, hacerse una foto… pero cuando eres futbolista es imposible. Ahora disfruto de todo esto cada vez que viajo a una peña.

Y, por supuesto, le preguntan sobre el gol de París... Permítame hacer lo mismo, ¿qué recuerda de aquel gol?

Me preguntan por la reacción del gol de París, qué pensaba en aquel momento. Yo ya sé que no era de los que destacaba, trabajaba para Ronnie, para Samuel, para Deco, y no buscaba protagonismo individual. Fueron tres años de mucho trabajo y solo ha quedado el gol.  Yo no me preparé para aquel minuto o para aquella final un día, una semana o un mes, sino toda la vida.

Un lateral derecho que remonta una final y un lateral derecho que empezó jugando de portero de fútbol sala...

Sí, es verdad, y un lateral derecho que con 11 años ganó una liga brasilera y tres ligas de Paraná. Mi padre era portero de fútbol once y en el Mundial del 70, el de México, estuvo a punto de ser tercero con la selección. Yo también quería ser como él.

Ya era emprendedor, sin saberlo, cuando jugaba al fútbol sala...

La verdad es que sí, nunca me han intimidado los cambios. Eso también me lo enseñó el fútbol y me he ido preparando constantemente, sumando conocimientos. En China dicen que todo lo que aprendes tarde o temprano te acaba ayudando, y es verdad. He hecho marketing, comunicación, redes sociales… he estudiado mucho y me he implicado. Cuando me han venido a buscar para usar mi nombre siempre he dicho que no si no podría añadir mi granito de arena, mi experiencia. Me ha pasado con la Arena Belletti, la escuela de fútbol, que ha acabado siendo una escuela para niños muy pequeños y para adultos.

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